Mallorca

Vila d´Abaix. Desde Santa Creu hasta La Llonja (9)

"Consideremos ahora el distrito sudoeste de la ciudad. Desde el Carrer d’En Salas ya mencionado, podemos pasar al de Santa Creu, flanqueado a la izquierda por la iglesia de este nombre, calle que nos conducirá a la Plaça de Santa Catalina, frente a la puerta llamada así. En esta plaza, a derecha e izquierda, se encuentran algunas casuchas pobres con balcones, las cuales trepan por un altozano. En la plaza hay cuatro liños de Ailanthus. A la derecha se encuentra una subida a la Murada y a la izquierda una plaza sesgada con una fuente en su centro.

   

Los callejones que existen entre esta plaza y la de Les Drassanes, casi siempre sin empedrar, sólo tienen casa pobres de balcones. De vez en cuando se encuentran escaleras que sobresalen de las casas y alguna que otra ventana ojival. Muy pintoresco es el Carrer de l’Olivera, cuya parte inferior forma escalinata y al que sirve de fondo la fachada posterior de Santa Creu. Acaban de la misma manera el Carrer de l’Almidonera y el Carrer de les Corralasses, donde existe un edificio muy antiguo, nº10, con dos coronelles.

En la misma entrada del cuartel está la batería de salvas, dese cuyo punto se disfruta de una hermosa vista sobre el puerto y la rada. A la izquierda se divisa Cap Enderrocat, y a la derecha el monte donde se asienta el Castell de Bellver y El Terreno; entre ambos puntos se ve el muelle, el contramuelle con sus astilleros y los barcos anclados en el puerto. Bajando por el Carrer de Sant Pere se pueden ver bastantes casas con balcones con baranda de hierro y ventanas cuadradas u ojivales como apoyo de los aleros casi siempre modernizados.

Las casas de la Plaça de les Drassanes son pobres edificios de balcones, a excepción del Consolat, que está junto a la Llonja, y a la derecha de la Porta, que se abre al mar, está la casa sencilla pero muy grande del Marquès d’Ariany, que en la parte que da a la plaza dicha, tiene balcones modernos, pero en la parte que da al jardín que está sobre la Murada, presenta una galería muy hermosa con siete arcos frontales y dos a los lados, desde la cual se domina el puerto. El interior de esta casa es muy lujoso.

En medio de la Plaça de les Drassanes se levanta un pórtico de planta hexagonal cubierto por un tejado de tejas ordinarias sostenido por 64 pilastras, 32 de ellas exteriores y las demás interiores, con capiteles lisos. A un lado de este cobertizo hay mesas de piedra para la venta de carne y pescado, y en su centro una fuente con la estatua dl célebre hidrógrafo mallorquín Jaume Ferrer, desgraciadamente mutilada por las piedras de los chiquillos.

Donde la Plaça de les Drassanes se ramifica formando una corta cuesta, está la casa nº27, con portal de acero de medio punto y un alero modernizado sostenido por columnas cuadradas. Enfrente se halla el Carrer de la Glòria, y en la casa que hace esquina a esta calle y a la de Apuntadors puede verse una hermosa ventana del Renacimiento.

El Carrer de la Glòria nos conduce al corto Carrer d’En Montenegro, que une las calles de Sant Feliu y de Apuntadors. A la derecha de esta calle está la casa Servera, con ventanas góticas en la parte superior de la fachada y a la izquierda la casa Burgues. Un poco más adelante, y también a la derecha, está la casa nº6, del Comte de Montenegro, con balcones con barandas de hierro ornamentadas con el escudo de los Despuig.

El patio no es muy hermoso; está dividido en tres porciones por columnas sencillas como sus capiteles que sostienen arcos rebajados. La escalera está a la izquierda. Todo es simple, en cambio el interior es lujosísimo, adornado con numerosas y maravillosas obras de arte. La galería de la meseta de la escalera tiene cuatro columnas jónicas que sostienen los arcos, y por ellas pasa un jardín.

A la derecha del Carrer de la Llonja se encuentra este edificio, la Escola de la Llonja y el jardín, desembocando la calle en la Plaça de la Llonja. Una parte del piso de esta plaza está más alto que el resto, dando ingreso a la magnífica Llonja, y la otra, baja, a los talleres de algunos boteros. Desde esta plaza sale el Carrer de la Botería, con soportales de columnas cuadradas donde trabajan numerosos boteros. Otros tienen sus talleres en el Carrer de Remolars y en el Carrer d’En sagrera, que sale también de la Plaça de les Drassanes; a mano derecha está el Cuartel de Provinciales, cuyo extremo ha quedado al aire como consecuencia del derribo de esta parte de la muralla. Es un sencillo edificio de ventanas cuadradas y bajas. A la izquierda está la Aduana Nacional y el Oratori de Sant Elm. Esta calle termina en la entrada principal de la Ciudad. Finalmente, paralelo al Born está el Carrer de la Mar, con sus edificios modernos de balcones, numerosas herrerías y boterías. A la izquierda, nº4, existe una casa grande con portal redondo, encima de la cual se ven las armas de Mallorca y de Aragón sostenidas por ángeles que aguantan guirnaldas de hojas de encina. Esta calle desemboca en el Born por un amplio arco."

Archiduque Luis Salvador de Austria. Las Baleares por la palabra y el grabado. Mallorca: Ciudad de Palma. Ed. Sa Nostra, Caja de Baleares. Palma de Mallorca. 1.982.

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