Menorca

Ferreríes y alrededores

"De las cercanías de Son Granot se tiene una buena vista sobre Ferrerias, coronada por la alargada colina mensiforme de San Telm. La carretera de Son Granot salva, mediante un sólido puente, el lecho de un pequeño torrente. Poco después se encuentra un buen camino, nuevo, que baja hacia Ferrerias, y entra en el pueblo por la calle Fría, después de la cual viene la carretera principal que bordea las últimas casas, es decir, las que se encuentran a más altura. Por debajo está el Molí de Baix.

Ferrerias es la más pequeña y más pobre población de Menorca erigida en un municipio; tiene 196 casas y solamente 1.154 habitantes, incluyendo a todos los del municipio. Ubicada en un profundo y poco sano valle encajonado, en el cual, a pesar de que dominen los terrenos de piedra arenisca abigarrada, los campos producen fértiles cultivos. En su interior el pueblo ofrece un humilde aspecto y se aprecia mucho menos la característica pulcritud de los demás pueblos de Menorca.

En la pequeña e irregular Plaza de la Constitución, lugar principal de Ferrerias, se halla la parroquia de san Bartolomé. El edificio actual se empezó a principios del siglo XVII y se terminó en el año 1730; el portal principal de la iglesia forma un arco redondo y tiene la puerta cuadrada con unos toscos nichos en la parte superior y a los lados. La torre, más nueva, construida en el año 1884, tiene ventanas de arco redondo, cuatro estatuillas de arcilla en sus esquinas y un arco doble en la parte superior, así como un apuntado chapitel de losas amarillas y negras. La iglesia se levanta por encima del pórtico, provisto de una ventana cuadrada, y la nave principal, con ventanas redondas, está dominada por una cruz. El interior, pavimentado de ladrillo, tiene una sencilla bóveda de cañón con arcos fajones que descargan sobre columnas planas que van separando las cuatro capillas de bóveda de cañón. Por encima del portal de entrada hay también una bóveda plana; la alargada capilla del altar mayor, que únicamente se estrecha un poquito, tiene también bóveda de cañón y las capillas están unidas entre sí mediante arcos redondos.

En el lateral derecho está la capilla del sacramento, construida en el año 1870; tiene cuatro arcos que soportan la bóveda ovoide; en el lateral izquierdo se abre la sacristía mientras que, adosada a la iglesia por el mismo lado, está la Rectoría, muy sencilla, con una antigua bóveda de crucería. Por detrás de la iglesia, en el huerto de la rectoría asoman majestuosas unas palmeras, destacándose por su poblada copa. Frente a la fachada de la iglesia de Ferrerias se encuentra la Casa de la Villa, que se construyó de nuevo en 1865, con una escalera exterior provista de una rústica barandilla a ambos lados; junto a ella hay una casa con tres arcos.

Si partiendo de Ferrerias se toma el antiquísimo Camí des Barranc d’Algendar, se llega a Biniatrum, en cuyas lomas, en el punto más elevado, se encuentra el Talaiot del mismo nombre y Algendar Vey. Desde Algendar y pasando por delante de La Pedrera se llega al Canaló, en el que crecen enormes encinas, se sigue todo recto hasta Son Fonoy y el camino de la izquierda baja hacia Algendaret. Pronto se alcanza este último lugar, en cuyo canal crecen almendros e higueras y se divisa la casa situada en lo más alto.

El canal d’Algendaret, llamado también s’Eusinar, al cual va a desembocar el de Bini Massó, tiene unos hermosos acantilados a ambos lados.

El Barranc d’Algendar, el tajo más importante, que se encuentra en el alto Plateau del mioceno del sur de Menorca merece, por su importancia y belleza, un tratamiento aparte. Forma la frontera entre los municipios de Ferrerias y Ciudadela. Se puede ir al Barranc d’Algendar tanto desde el lado de Ferrerias como desde Ciudadela; y luego casi todos los predios con él lindantes tienen una camino que baja en aquella dirección. Cuando más hermoso e imponente aparece es bajando desde la carretera principal, por el lado de Ciudadela, desde el Torretó, ya que desde allí se tiene ante los ojos uno de los puntos más hermosos.

Pasando por delante de la Peña Foradada, una roca horadada por un rayo, se alcanza el valle del Barranc por debajo de lo muros de rocas de marga calcárea, por encima de las cuales revolotean a gusto los milanos.

Por debajo de grandes muros rocosos, en cuyas alturas están las cuevas, se llega al huerto de Son Febres de s’Amo d’Algendar, cerrado por un muro, en el que crecen viejos y altos naranjos, frente a los que hay hermosos laureles, y al Molí d’Alt.

De la barrera junto al huerto de s’Amo d’Algendar sale un camino hacia el Molí de Baix. Desde la cercana casa de Ses Voltes se tiene una hermosa vista; más hermosa es todavía desde Son Vella, que está situado más arriba sobre el valle del Barranc el cual, en este punto, es más angosto y agreste. Se sube ahora suavemente para llegar al Molí de Baix con su casa, que está prácticamente integrada en las rocas. Por debajo de unos agrestes muros rocosos recubiertos en parte por la yedra se levanta una mayestática palmera.

Al continuar camino adelante, las agrestes escarpas rocosas de la Dragonera, con sus profundos agujeros, se van aproximando más y más unas a otras. Este tramo desde la Aranjassa hasta la Dragonera es el más hermoso y salvajemente romántico de todo el Barranc. Se encuentra aquí la casa de las rocas de La Dragonera, con sus paredes pétreas recubiertas por alcaparros y yedra. Desde este punto se llega en poco tiempo a los predios de Algendar y Son Fonoy. Sobre un suave altozano se encuentra la casa, ahora abandonada, de Ermita, con una vista espléndida, que se alcanza muy fácilmente desde Son Mercé de Baix.

Las laderas del Barranc por la parte izquierda de los acantilados, frente a Bini Said, son las más suaves. Desde aquí nuestra intención es seguir por el camino hacia Santa Galdana. La corriente de agua con apariencias de río va dejando un tramo pantanoso, llano, libre y se dirige hacia las estribaciones del Cap Oriental de Santa Galdana; saliendo por encima de los muros laterales del vallecillo de Las Fonts se tienen ante los ojos las casas del Hort de Bini Said y luego el Plateau sobre el que se encuentra Santa Ponsa. En las cercanías de las casas del Hort hay una gran barraca con siete escalones que tiene una cruz en la cúspide, desde la cual se goza de una buena vista.

Por encima de la primera barraca en Santa Galdana hay una cueva que en su interior muestra toda una serie de pequeños nichos irregulares; desde aquí arranca un sendero rocoso que sube por el ancho promontorio que rodea Santa Galdana."

 

Archiduque Luis Salvador, Menorca, 1897La Foradada, 2000.

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